Influencias políticas
No siempre ha sido un movimiento políticamente posicionado, aunque sí ha tenido un componente de crítica desde el malestar de la juventud sobre el rumbo de la sociedad. Por lo pronto el punk siempre se ha mostrado como una corriente que discrepa de los estereotipos de estilos de vida y expectativas juveniles del "establishment", la educación convencional, la estética de las modas, y los medios de comunicación de masas. Cuando se trata del contenido político del mensaje, el punk visto como movimiento es una vertiente más concreta y radical del punk rock, dejando atrás el supuesto y aparente decadentismo de los grupos británicos como Sex Pistols. Aparecen mensajes con carga social, izquierdistas y anarquista. Esta línea de mensaje se esbozaba a veces en el punk original, aunque, más que una intención política premeditada, era más bien un fenómeno reactivo de creación, ante una sociedad que consideraba estrecha.
Imagen:NoWarButTheClassWar.jpg
Protesta estudiantil anti-militar, cuya pancarta reza: "Ninguna guerra salvo la guerra de clases"
El punk como movimiento social conforma una subcultura heterogénea que aglutina sobre todo:
Anarquismo y algunas corrientes de izquierda.
Feminismo.
Protestas contra grupos fascistas o de derechas,
Crítica y oposición al sistema capitalista, y los roles sociales que define , a lo que se conoce como "pensamiento único", y la globalización neoliberal.
Crítica de las instituciones policiales y militares.
Ecologismo y Derechos de los animales.
Crítica a las instituciones religiosas y los roles que definen.
Como subcultura del rock y el punk, ha menudo ha venido definiéndose como expresión de la cultura popular juvenil, con el lema "Do it yourself"(D.I.Y., ="Hazlo tú mismo"): esta expresión resume tanto los prodecimientos estéticos y de comunicación que lo definen, como una línea de pensamiento más sociológica centrada en la idea de autogestión y de organización política y cultural "a escala humana".
Véase también: Anarcopunk
Durante la década de los 80, el punk en EEUU estuvo permeado de una pléyade de contenidos políticos, principalmente de izquierda, quienes principalmente criticaron los peligros derivados de un gobieno republicano en los Estados Unidos. El activismo político se perdió en parte durante la década de los 90, y con el advenimiento del intervencionismo estadounidense de fin de milenio apareció de nuevo el contenido político en la música. En Europa el punk es una música especialmente desarrollada por gente afín a movimientos sociales, grupos de izquierda o anarquistas, agrupaciones vecinales y de okupas...
No obstante, existen grupos de derechas que utilizan la música intensa del punk, el Oi! o el hardcore, para atraer y estimular a los jóvenes que se acercan a ellos, con una fuerte carga derechista, cercana al nazismo y al movimiento obrero de derechas nacional sindicalista.
En el punk más underground de las décadas de los 80 y 90, existe un sinfín de referencias discográficas casi completamente dedicadas a la difusión y propaganda, tanto en el diseño de las portadas, en el contenido de las letras, y las políticas de distribución. Por ejemplo los grupos Nations on fire, Scraps, y un larguísmo etcétera. Inspirados tanto por el ecologismo como por las otras inquietudes políticas que lo rodean, en el movimiento hardcore punk no son raros los conciertos en que se aprovechan los micrófonos para lanzar algún mensaje o discurso, o se organizan conciertos y festivales con fines benéficos o de difusión de campañas. Incluso a veces se aprovechaban las carpetas de los discos de vinilo como medio de transporte de variados panfletos o flyers, que los intermediarios iban metiendo, hasta el comprador final.
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